"Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos."
Las cámaras graban al viajero -supuesto terrorista islámico- gastar pounds.
Idea para una escena de un diario de viajes:
El turista español es aquel que en pleno centro de Londres se pide "un cafelito con poca leche que no veas el díita que nos espera" (sic) y después se va indignado porque allí sólo le he entendido yo. Acto seguido manifiesto autismo severo e intento comunicarme con una muffin.
Aforismo motorizado:
Los belgas no conducen mucho peor que Nelsinho Piquet.
Recomendaciones inmorales:
Si planeas un viaje y estás entre el Vaticano y Ámsterdam, piensa que quizás esta sea la decisión más importante del resto de tu vida.
Para un tema de Sabina:
La mafia napolitana no siempre roba el equipaje. Las jóvenes cocainómanas del mundo de la moda siempre te roban algo. (Llevaba medias negras, la conocí en la estación).
Idea a desarrollar en un tratado básico para ingenuos viscerales:
Si al llegar a la Victoria Station londinense un hombre te ofrece un billete de metro de escaso precio y te da a elegir entre una gama ilimitada de estupefacientes, guarda la cola de ventanilla y compra allí tu Oyster. Recuerda: no existe la figura del funcionario inglés camuflado de yonki.